Los voluntarios y las metas del milenioLa Conferencia Mundial del Voluntariado celebrada la semana pasada en Barcelona (España) concluyó con un llamamiento por parte de las Naciones Unidas para que los ciudadanos se conviertan en voluntarios y participen en programas de erradicación de la pobreza. Según el organismo internacional, sólo de esa manera se podrán alcanzar los Objetivos del Milenio.

Ad de Raad, coordinador ejecutivo del Programa de Voluntariado de la ONU, asegura que “hacen falta millones de voluntarios para alcanzar las Metas del Milenio”, trabajando no sólo en los programas del organismo internacional sino también en las numerosas iniciativas de las ONG. “En estos momentos, existe la necesidad de reconocer el papel social de los voluntarios y de aumentar su número en los países en desarrollo y del mundo árabe para ganar efectividad en los proyectos que se quieren poner en marcha en regiones como Irak”. En la actualidad, Naciones Unidas cuenta con la colaboración de más de 5.600 personas voluntarias que dedican su tiempo a trabajar para la erradicación de la pobreza y programas de educación y sanidad, en la prevención de conflictos y proyectos de reconstrucción y en programas relacionados con la gobernabilidad democrática. Sin embargo, la labor de todos estos voluntarios es insuficiente para alcanzar los Objetivos del Milenio, advierte la ONU.

Recordemos que esos Objetivos se proponen para 2015: Reducir a la mitad el porcentaje de personas con ingresos inferiores a un dólar por día y las que padecen hambre; lograr la enseñanza primaria universal; reducir en dos terceras partes la mortalidad infantil y la salud materna en tres cuartas partes; frenar la propagación del Sida, el paludismo y otras enfermedades graves; incorporar principios de desarrollo sostenible y reducir a la mitad el porcentaje de personas que carecen de acceso al agua potable; eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza y un buen número de medidas de fomento para el desarrollo y la cooperación.

Los voluntarios y las metas del milenio

Hay que reconocer el valioso trabajo que realizan voluntariamente muchas personas dentro de sus comunidades en los países empobrecidos del sur y potenciar este tipo de voluntariado. Según propone Ad de Raad, para avanzar y mejorar la situación es preciso modificar la tendencia actual en la que una mayoría de los voluntarios procede de países ricos que viajan a las regiones más desfavorecidas a participar en proyectos de desarrollo. La contribución de los voluntarios anónimos significa en muchas regiones en desarrollo entre el 5 y el 10% del PIB de esos países y resulta indispensable para trabajar en proyectos relacionados, sobre todo, con el VIH/Sida.

Dentro de los propios países ricos hay grandes temas que afrontar: la inmigración, el desempleo, la violencia doméstica, la exclusión social, etc. El voluntariado se va consolidando como una de las respuestas más solidarias de la sociedad civil responsable ante los desafíos que plantean las nuevas situaciones.

Entre otras intervenciones, Mireia Belil, dentro de la Conferencia del Fòrum  Barcelona 2004, recordó la importancia de que los voluntarios no sustituyan a trabajadores remunerados ni asuman responsabilidades que corresponden a los Estados. Antonio Sánchez, director de la Fundación Luis Vives, destacó la necesidad de una buena organización en las asociaciones para responder y no defraudar a los voluntarios, que suelen tener un alto grado de motivación.

Naciones Unidas propone el voluntariado online para poder contribuir al desarrollo del Sur a través de las nuevas tecnologías, participando en campañas de sensibilización y obtención de fondos por la Red y colaborando en la creación de páginas de las organizaciones locales. Cada uno puede aportar según su capacidad y la situación donde se encuentre. Sobre el terreno, nadie mejor que los protagonistas de su propio desarrollo conocen y son responsables idóneos de los proyectos. Y en los países más desarrollados, podemos “ayudar a otros a que se ayuden a sí mismos” como proponía el ex Secretario General de la ONU, Pérez de Cuéllar. Acercarnos a los Objetivos del Milenio, cooperar en la erradicación de la pobreza y de la exclusión social es una tarea inaplazable que nos compete a todos.

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