Elogio de la serenidadEs un lugar común, una verdad admitida y asumida que vivimos en la sociedad de la prisa. Haber conseguido ahorrar innumerables esfuerzos, gracias a las técnicas sofisticadas que utilizamos, en lugar de proporcionarnos más tiempo para dedicarlo a los asuntos importantes, ha producido el efecto contrario, ha acelerado el ritmo de nuestras vidas de una manera que podemos considerar perniciosa para nuestro equilibrio.

Filosofía cotidianaEsa es la propuesta que nos vienen haciendo los participantes en el blog relacionado con nuestro portal de filosofía y a juzgar por los comentarios parece tener cierto éxito.

En ese continuo movimiento que es nuestra vida nos vamos encontrando con una enorme variedad de seres humanos. Ni aun el más solitario o misántropo puede evitarlo, tal es evidencia. Unos se quedan a nuestro lado mucho tiempo, casi todo, otros se esfuman tras pasar con nosotros temporadas, a veces muy intensas y no volvemos a saber más de ellos, ni siquiera nos los encontramos por la calle, con lo fácil que es en una ciudad de tamaño todavía abordable como la nuestra.

La gran escapadaSi hiciéramos caso a los mensajes publicitarios que nos inundan en esta época del año, tendríamos que pensar que el mundo se ha detenido y todos nos hemos ido de vacaciones, es decir, hemos abandonado nuestra escena cotidiana y hemos escapado al país de nunca jamás, a salvo de las incómodas obligaciones y deberes.

Por los que actúanEn ese territorio ignorado y olvidado, trabajan innumerables seres humanos, que mantienen viva la llama de la esperanza en que las cosas pueden ir mejor para todos. No los veremos ocupando titulares, porque muchos piensan que su labor debe seguir siendo callada y algunos la calificarían como insignificante. Y sin embargo, sostienen en lo profundo  a toda la sociedad.

Sentir la naturalezaEstamos tan sumergidos en los infinitos artificios, tan valorados y buscados en esta época de desarrollo tecnológico, que estamos perdiendo las viejas habilidades de percepción que nos proporcionan nuestros sentidos. Nos hemos acostumbrado a mirar el mundo a través de una cámara de fotos, de vídeo o últimamente desde el objetivo del móvil, que también nos sirve para comunicarnos a distancia y en todo momento; nos asomamos a la realidad a través de las autopistas de la comunicación, más o menos veloces... Los ruidos de nuestras ciudades nos recuerdan que tampoco sabemos vivir sin automóviles, que nos transportan a cualquier sitio... No sabemos estar sin esos aparatos, extensiones de nuestros órganos sensoriales, que diría MacLuhan, aparatos que, por otra parte, hemos de reconocer que nos proporcionan no pocas soluciones a los problemas que se nos presentan.

En busca de la realidad
Cada vez con más intensidad, nos vemos inmersos en un universo de ficción, que se nos impone, en sustitución de un mundo real, que nos parece cada vez más lejano e improbable, a medida que vamos descubriendo los encantos de las cosas que halagan nuestros sentidos y responden a nuestros impulsos. Por momentos percibimos que alguien decide por nosotros, y nos hace ver las cosas de una determinada manera, sin dejarnos la posibilidad de reaccionar.

Filosofía en la calleEn las ciudades mediterráneas, los otoños ya fríos regalan escenas atemporales algunas mañanas soleadas de los días de descanso. Son momentos para la observación de las gentes, que se reúnen de manera aleatoria en las plazas, al pie de los nobles monumentos, buscando la tibieza de los rayos del sol, dorados y fugaces, que atraviesan las altas copas de los árboles, ya sin hojas, tras los días de viento.

Filosofía para el laberintoEn el inmenso laberinto que es Internet, pretendemos tender un puente a los buscadores que son capaces de atisbar en la Filosofía un camino vital y sugerente, que nada tiene que ver con las acepciones aburridas y elitistas que se han atribuido a esa palabra, que sigue significando Amor a la Sabiduría, tal como el viejo Pitágoras nos la definió hace siglos. Nos proponemos recuperar ese sentido original del filosofar, como una actividad propia de todo ser humano, una conquista del individuo hacia la conciencia de sí mismo y del sentido de la vida y demostrar que todo el legado de sabiduría que hemos recibido de los filósofos contiene valiosas claves de interpretación que nos orientan en el caos y el desconcierto de la existencia.

Invitación a la filosofíaUna buena parte de la actividad de nuestra Asociación se dedica a cumplir la indicación socrática de que hay que animar al ejercicio de la Filosofía, recomendando en todo momento su práctica. Tal indicación fue seguida con diligencia a lo largo de los siglos, como bien nos enseña Pierre Hadot en su muy recomendable obra titulada “Ejercicios espirituales y filosofía antigua”, que ha editado recientemente en España Siruela.

Memoria históricaSe trata de una expresión afortunada en sí misma, si la despojamos de las connotaciones que se le suelen atribuir o el uso más o menos partidista que se haga de esa función tan humana y tan indispensable, que es recordar.

Pensamiento positivoEn medio del ruido de tantas ofertas como produce el marketing y los superventas, que casi siempre dejan de lado a los textos clásicos, se destacan algunos títulos de los llamados de autoayuda y numerosos portales en Internet, que promueven el pensamiento positivo. Algunos han llegado a las alturas de los best sellers mundiales, lo cual nos indica lo necesitamos que estamos todos de encontrar caminos para transitar el laberinto de la vida.

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