La cortesíaEmpezamos por aclarar que el verdadero sentido etimológico e ideológico de la palabra "Cortesía" nos viene de las antiguas "Cortes", lugares habitualmente usado por los filósofos, artistas, literatos, políticos, economistas, jueces, médicos y, en general, todos los profesionales y personas distinguidas a quienes correspondía tomar las consideraciones y decisiones en un Estado o Reino, en una -al decir de Platón- congregación de quienes, por sus talentos, saberes y habilidades, prestaban un servicio público a la sociedad; los que estaban encargados al Estado, palabra que en la latín se transformó en la "Res pública" (de la costa Pública), de donde viene la palabra "República".

Recuerdos y reminiscenciasEl tema que vamos a tratar es doble, pero no contradictorio, puesto que al hablar tanto de recuerdo como de reminiscencia, lo haremos de una de las condiciones propias de la conciencia humana: la memoria. Así pues, enfocaremos dos tipos de memoria, las que aparecen en el título.

Una nueva filosofía ante la vida y la muerteFilosofía significa "amor a la sabiduría o el conocimiento". Es una ruta iluminada por el sol de la verdad. Todo aquello que no responde a esta característica esencial no es filosofía, sino simple especulación y repeticiones alternativas de lo que otros dijeron, aprovechando las viejas enseñanzas tanto como se alimenta la cuchara y gusta de la sopa en la cual se sumerge.

La cárcel del tiempoA través de estas palabras intentaremos ver qué es el tiempo y por qué nos aprisiona; qué es lo que podemos hacer para no estar siempre atados a un amo duro y cruel, que se suele manifestar en gran cantidad de casos bajo una apariencia pequeña e inofensiva, como los relojes que llevamos puestos.

Oportunidad para los filósofosRecomendaban los clásicos “hacer de la necesidad virtud” y ese consejo nos sirve para orientarnos en estos tiempos difíciles, que afectan a la sociedad global, sobre todo en el llamado primer mundo, sumido en una crisis económica de dimensiones aún no precisas, pero que sin duda repercute de mil maneras en todos los lugares de la Tierra. Se trata en origen de una crisis financiera, pero que está desembocando en una revisión profunda de los porqués de la existencia de los seres humanos y muchos detectan su reconversión en una crisis de valores, propia de un tiempo histórico que registra la caducidad de los sistemas y la necesidad de sustituirlos por otros, desafiando la imaginación y la creatividad.

La nueva Edad MediaEn el último simposio internacional sobre filosofía que Nueva Acrópolis ha celebrado recientemente en Croacia, con la participación de más de quinientos investigadores, procedentes de medio centenar de países en los que se encuentra implantada nuestra Organización Internacional, el tema propuesto era la Nueva Edad Media. Se trataba de comprobar si efectivamente y como algunos pensadores vienen señalando, los signos de los tiempos que vivimos presentan rasgos neomedievales, dado que nos encontramos desde hace algunos años en una fase de transición entre modelos políticos, culturales, económicos, tal como ha ido sucediendo a lo lago de la Historia.

Tener una misiónVivir una época de crisis, como la que nos afecta de manera global, puede ser una gran oportunidad para reconducir nuestra manera de encarar la vida, para volver a hacernos preguntas que teníamos olvidadas, aturdidos por el fragor del materialismo a nuestro alrededor. Quizá por eso se suele repetir que la crisis que padecemos no es sólo económico financiera, sino también moral, de valores. Y ahí se encuentra precisamente esa oportunidad que puede hacernos mejores y también más felices, o más sabios.

La cultura de la pazEn un mundo cada vez más globalizado, en el que el flujo de la información y la comunicación alcanza dimensiones universales, cada vez se hace más necesario encontrar puntos de coincidencia, o de armonía entre las culturas, las religiones, los pueblos, cada vez se hace más evidente la aspiración, también global, de lograr el entendimiento que lleve a la paz.

Los ratones y la esperanzaHoy les traigo una historia real, pero que puede considerarse una fábula aleccionadora, como las más clásicas. Podríamos considerarla propia del siglo XXI, pues tiene su origen en una investigación científica, encaminada a estudiar las reacciones de los individuos ante determinados estímulos. Como suele ser habitual en este tipo de casos, los protagonistas son los ratones. Por alguna razón, lo que sucede en su pequeño cerebro sirve para explicar las complejas operaciones del cerebro de las personas, de ahí que los científicos suelan someterlos a curiosos experimentos, sin necesidad de implicar para ello a los seres humanos.

Filosofía contra el fanatismoA lo largo de la historia, los grandes enemigos de la Humanidad parecen reencarnarse en cada época, vestidos con distintos ropajes, hablando diferentes lenguas, pero siempre semejantes en sus devastadoras acciones. Uno de ellos es el fanatismo, especie de enfermedad mental colectiva, que arrastra en torbellinos fatales a grupos humanos y les conduce a las más vergonzosas y criminales acciones. Las páginas más tristes de la Historia son las que recogen los hechos marcados por los fanatismos, en todos los tiempos, en todos los pueblos, pues ninguno se libra de haber padecido esta desgracia en algún momento, como si fuera una nube cargada de negros presagios que va recorriendo los lugares y los tiempos, descargando aquí y allá su tormenta envenenada.

El lenguaje del almaVivimos en la sociedad de la información, como se la ha definido por la prioridad que damos a todas las tecnologías que puedan mejorar la comunicación entre los seres humanos. Realmente, si tuviésemos que identificar cuál es la característica más destacada del siglo XXI, sería fácil coincidir en referirnos a la de la comunicación como la preocupación y hasta la ocupación dominante. Las técnicas que facilitan la satisfacción de esa necesidad tan importante del ser humano como ser social se han diversificado de tal manera que apenas si conseguimos seguir el ritmo de las innovaciones, tal es la capacidad de renovación de los nuevos ingenios y cuando apenas nos hemos familiarizado con un soporte, ya nos vemos en la necesidad de revisar y adaptar nuestras habilidades a otro instrumento más sofisticado y refinado.

Hacia dónde caminamosEl instante que marca el inicio de un nuevo año es una ocasión privilegiada para mirar primero hacia atrás y después hacia adelante: buscar en nuestra memoria los recuerdos de lo que hemos conseguido, identificar lo que aún nos falta conseguir. En puridad, cada día del año nos permite realizar el mismo ejercicio de toma de conciencia, pero, cuando finaliza un ciclo anual y comienza otro, resulta especialmente adecuado para hacer balance de nuestra vida, valorar nuestra orientación y rectificar la trayectoria, si así lo percibimos. Por algo los sabios romanos instauraron el concepto de Janus bifronte, el numen de los inicios, gozne del tiempo, dotado de una energía especial, que asume lo vivido, favorece la renovación y estimula a emprender nuevos caminos.

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