Presencia DivinaMás objetivo que todas las teorías teológicas y científicas es el hecho de que el hombre, desde sus remotísimos orígenes, se tuvo a sí mismo y a su entorno material como algo efímero, cambiante y pasajero. La mutación de los seres y las cosas le proporcionó la evidencia de que la muerte seguía inexorablemente a todo nacimiento, pero también de que todo ello habría de tener una justificación, un sentido, un por qué.

¿Apagar el fuego con fuego?Con el mismo sentido de la gota de agua que horada la piedra, intentamos mes a mes, desde esta columna, destacar aquellas circunstancias de la vida actual que más dañan a los hombres. Esta humilde tarea es el pequeño aporte que podemos realizar con nuestro criterio filosófico.

Conocerse a sí mismoLo fácil y lo difícil
Hablamos de trabajos difíciles, de materias difíciles, de situaciones psicológicas difíciles, de actuaciones o circunstancias difíciles, de personas difíciles, de épocas difíciles... La lista sería inacabable y no pretendemos completarla ni dar una solución para cada uno de los casos en tan pocas líneas.
Queremos, en cambio, llamar la atención sobre la posición interior de quien debe enfrentarse con lo difícil.

El lenguaje, reflejo de nuestro mundo interiorMuchas veces nos hemos preguntado cuál es el valor del lenguaje...
Aceptamos cómodamente la definición de que el lenguaje es una forma de expresión vertida hacia el exterior de nuestro mundo interior, pero aceptada esta definición, nada hacemos para comprobar si es verdadera o si, por lo menos, no siéndolo, podemos tornarla verdadera.

Filosofía para vivirSi la Filosofía es Amor a la Sabiduría, en virtud de ese amor, debe provocar el movimiento. El amor no puede quedarse quieto porque busca lo que necesita, lo que ansía.

Necesitamos más FilosofíaSon muchas las cosas que nos hacen falta en estos momentos. En verdad, somos pobres en medio de la abundancia y las comodidades que nos proporciona una técnica al servicio de las necesidades reales o presuntas del ser humano. Sin embargo, comprobamos que cuanto más tenemos, más necesitamos; y esto constituye un círculo vicioso difícil de detener, a menos que consigamos lo que auténticamente nos hace falta .

Cambios de personalidadFrente a algunos de los problemas que aquejan a las sociedades actuales, se han elaborado una buena cantidad de estudios sobre los cambios que la personalidad humana puede llegar a experimentar. Y eso, evidentemente, nos interesa a todos.

Crecer en memoria e imaginaciónA unos cuantos siglos de distancia es sumamente interesante unirse a esta revolución. Empezando por acrecentar nuestra memoria, o en otras palabras, saber vivir, no pasar por la vida transitando como el viento, sino recogiendo experiencias, no teniendo miedo a atesorarlas y asimilarlas, extrayendo de ellas todo lo que nos interesa.

Se llama Eclecticismo a la posición filosófica que, sin objetar a priori cosa alguna, las analiza y contempla, las compara y relaciona, a fin de buscar las mejores, para destacar finalmente la más calificada como digna de aceptación.

No se puede hablar de filosofía sin hablar del filósofo: no se puede mencionar el mundo de las ideas sin hablar del hombre que es capaz de vivir esas ideas. Así, si tuviésemos que destacar una de las características fundamentales del filósofo, del hombre de Sabiduría, diríamos que reúne las condiciones del eterno buscador. Es un hombre de conquista, que dejará de buscar cuando, por fin, llegue a la Sabiduría; y no sabemos si entonces buscará otras cosas, hoy incompresibles e inasequibles para nosotros.

El Universo como respuestaFrecuentemente hablamos de las estrellas, de los planetas, de los animales, del cielo, de la tierra, del agua, de la nieve y olvidamos el sentido real y el significado de la palabra Universo. El hombre se pregunta sobre el conjunto de la naturaleza, donde él mismo está imbricado, pero suele perder la idea central a que se refiere.

Aunque digan que la filosofía es impráctica y que no sirve para nada, nos reafirmamos diciendo: las grandes preguntas, las grandes inquietudes... ¿Dónde se contestan? ¿Qué hacemos con aquello que nos asalta cuando uno se encuentra a solas consigo mismo: y por qué la vida, y por qué la muerte, y por qué el dolor, y por qué envejecemos, y por qué nos pasan las cosas que nos pasan? ¿Por qué hay sufrimiento, y por qué se puede pasar del sufrimiento a la alegría y de la alegría al sufrimiento, y qué es lo que nos conduce como un viento de una cosa a otra? ¿Por qué tenemos temores y por qué dudamos...?