La nueva Edad MediaEn el último simposio internacional sobre filosofía que Nueva Acrópolis ha celebrado recientemente en Croacia, con la participación de más de quinientos investigadores, procedentes de medio centenar de países en los que se encuentra implantada nuestra Organización Internacional, el tema propuesto era la Nueva Edad Media. Se trataba de comprobar si efectivamente y como algunos pensadores vienen señalando, los signos de los tiempos que vivimos presentan rasgos neomedievales, dado que nos encontramos desde hace algunos años en una fase de transición entre modelos políticos, culturales, económicos, tal como ha ido sucediendo a lo lago de la Historia.

Tener una misiónVivir una época de crisis, como la que nos afecta de manera global, puede ser una gran oportunidad para reconducir nuestra manera de encarar la vida, para volver a hacernos preguntas que teníamos olvidadas, aturdidos por el fragor del materialismo a nuestro alrededor. Quizá por eso se suele repetir que la crisis que padecemos no es sólo económico financiera, sino también moral, de valores. Y ahí se encuentra precisamente esa oportunidad que puede hacernos mejores y también más felices, o más sabios.

La cultura de la pazEn un mundo cada vez más globalizado, en el que el flujo de la información y la comunicación alcanza dimensiones universales, cada vez se hace más necesario encontrar puntos de coincidencia, o de armonía entre las culturas, las religiones, los pueblos, cada vez se hace más evidente la aspiración, también global, de lograr el entendimiento que lleve a la paz.

Lo que dependa de nosotrosNo podemos negar que tenemos a nuestra disposición la mayor cantidad de información que haya podido producir jamás la Humanidad. Cuando pase el tiempo, seguramente se calificará a nuestra época, haciendo hincapié en esa característica que la distingue de cualquier otra etapa en la Historia: la era de las comunicaciones, la era de la información y la comunicación, podrá denominarse en los manuales que estudien las generaciones del futuro.

Nuestro Boletín Electrónico cumple cien númerosHan sido cien ocasiones en cien meses de enviar nuestras noticias, nuestras reflexiones, nuestras opiniones a tantos y tantos destinatarios, que sentimos amigos y compañeros de inquietudes, de búsqueda.

Los ratones y la esperanzaHoy les traigo una historia real, pero que puede considerarse una fábula aleccionadora, como las más clásicas. Podríamos considerarla propia del siglo XXI, pues tiene su origen en una investigación científica, encaminada a estudiar las reacciones de los individuos ante determinados estímulos. Como suele ser habitual en este tipo de casos, los protagonistas son los ratones. Por alguna razón, lo que sucede en su pequeño cerebro sirve para explicar las complejas operaciones del cerebro de las personas, de ahí que los científicos suelan someterlos a curiosos experimentos, sin necesidad de implicar para ello a los seres humanos.

Filosofía contra el fanatismoA lo largo de la historia, los grandes enemigos de la Humanidad parecen reencarnarse en cada época, vestidos con distintos ropajes, hablando diferentes lenguas, pero siempre semejantes en sus devastadoras acciones. Uno de ellos es el fanatismo, especie de enfermedad mental colectiva, que arrastra en torbellinos fatales a grupos humanos y les conduce a las más vergonzosas y criminales acciones. Las páginas más tristes de la Historia son las que recogen los hechos marcados por los fanatismos, en todos los tiempos, en todos los pueblos, pues ninguno se libra de haber padecido esta desgracia en algún momento, como si fuera una nube cargada de negros presagios que va recorriendo los lugares y los tiempos, descargando aquí y allá su tormenta envenenada.

El lenguaje del almaVivimos en la sociedad de la información, como se la ha definido por la prioridad que damos a todas las tecnologías que puedan mejorar la comunicación entre los seres humanos. Realmente, si tuviésemos que identificar cuál es la característica más destacada del siglo XXI, sería fácil coincidir en referirnos a la de la comunicación como la preocupación y hasta la ocupación dominante. Las técnicas que facilitan la satisfacción de esa necesidad tan importante del ser humano como ser social se han diversificado de tal manera que apenas si conseguimos seguir el ritmo de las innovaciones, tal es la capacidad de renovación de los nuevos ingenios y cuando apenas nos hemos familiarizado con un soporte, ya nos vemos en la necesidad de revisar y adaptar nuestras habilidades a otro instrumento más sofisticado y refinado.

Hacia dónde caminamosEl instante que marca el inicio de un nuevo año es una ocasión privilegiada para mirar primero hacia atrás y después hacia adelante: buscar en nuestra memoria los recuerdos de lo que hemos conseguido, identificar lo que aún nos falta conseguir. En puridad, cada día del año nos permite realizar el mismo ejercicio de toma de conciencia, pero, cuando finaliza un ciclo anual y comienza otro, resulta especialmente adecuado para hacer balance de nuestra vida, valorar nuestra orientación y rectificar la trayectoria, si así lo percibimos. Por algo los sabios romanos instauraron el concepto de Janus bifronte, el numen de los inicios, gozne del tiempo, dotado de una energía especial, que asume lo vivido, favorece la renovación y estimula a emprender nuevos caminos.

La cultura del esfuerzoVivimos sometidos a contradicciones que bloquean cualquier pretensión creativa y también cualquier relación con la realidad, pues la equivocada representación que nos hacemos de las cosas llega a incapacitarnos para salir adelante. Tal sucede con el desprestigio que tiene cualquier esfuerzo, que nos hace huir de las situaciones en que lo vemos aparecer.

Madre naturalezaEs un hecho cierto que el sistema de vida que tenemos en los países desarrollados nos aleja cada vez más del contacto con la Naturaleza y que las consecuencias de este alejamiento son negativas y desestructurantes. El exceso de lo artificial, sentirnos inmersos en esa profusión de objetos que son el resultado de la manipulación a todos los niveles, produce en nosotros una sensación de orfandad y de carencia de protección, pues nos falta la cálida impresión de sabernos arropados por nuestra madre, solos y frágiles. Hemos logrado comodidad, se han simplificado nuestras tareas, pero empezamos a notar que estamos pagando un precio alto, hasta el punto de que muchos nos preguntamos si mereció la pena, si no hay una manera de hacer las cosas menos agresiva y dañina.

Contenidos para InternetEs tan vertiginosa la velocidad con que se diversifican los soportes técnicos que producen las tecnologías de la información y comunicación que, apenas nos hemos habituado a una herramienta, surgen nuevos medios, nuevas plataformas, que debemos incorporar a las ya existentes, al mismo tiempo que desarrollamos nuestras destrezas para manejarlas y entenderlas. Internet, la red de redes, es el territorio infinito donde se instalan esos instrumentos, un mundo paralelo que nos ofrece posibilidades igualmente infinitas, con la condición de que dispongamos de una base de conexión, claro está, lo cual no está al alcance de todo el mundo, como es sabido y debe ser recordado.