La cortesíaEmpezamos por aclarar que el verdadero sentido etimológico e ideológico de la palabra "Cortesía" nos viene de las antiguas "Cortes", lugares habitualmente usado por los filósofos, artistas, literatos, políticos, economistas, jueces, médicos y, en general, todos los profesionales y personas distinguidas a quienes correspondía tomar las consideraciones y decisiones en un Estado o Reino, en una -al decir de Platón- congregación de quienes, por sus talentos, saberes y habilidades, prestaban un servicio público a la sociedad; los que estaban encargados al Estado, palabra que en la latín se transformó en la "Res pública" (de la costa Pública), de donde viene la palabra "República".

El LaberintoMuchas veces se nos plantean las diferencias que existen entre lo que es mito y lo que es Historia. Y aceptamos rápidamente como Historia todos aquellos hechos que tienen una fecha, que han sucedido en algún lugar determinado de la Tierra y se pueden referir a personajes conocidos; en fin, hechos fehacientes que se pueden creer, por cuanto provienen de historiadores dignos de fe. En cambio, hablamos de mitos como de relatos mucho más fantásticos, imprecisos en el tiempo, difíciles de definir y atribuidos, ya no a personajes históricos y reales, sino a personajes fabulosos que, generalmente, no se sabe siquiera si han existido.

Recuerdos y reminiscenciasEl tema que vamos a tratar es doble, pero no contradictorio, puesto que al hablar tanto de recuerdo como de reminiscencia, lo haremos de una de las condiciones propias de la conciencia humana: la memoria. Así pues, enfocaremos dos tipos de memoria, las que aparecen en el título.

Una nueva filosofía ante la vida y la muerteFilosofía significa "amor a la sabiduría o el conocimiento". Es una ruta iluminada por el sol de la verdad. Todo aquello que no responde a esta característica esencial no es filosofía, sino simple especulación y repeticiones alternativas de lo que otros dijeron, aprovechando las viejas enseñanzas tanto como se alimenta la cuchara y gusta de la sopa en la cual se sumerge.

La cárcel del tiempoA través de estas palabras intentaremos ver qué es el tiempo y por qué nos aprisiona; qué es lo que podemos hacer para no estar siempre atados a un amo duro y cruel, que se suele manifestar en gran cantidad de casos bajo una apariencia pequeña e inofensiva, como los relojes que llevamos puestos.

Aprender a morirLa melancolía del otoño, con sus penumbras lluviosas, con sus celebraciones y homenajes a los difuntos, hace inevitable pensar en la muerte. A nuestro alrededor, la naturaleza se va replegando sobre sí misma, callan los pájaros y caen las hojas, dejando desnudos los troncos de los árboles. Es tiempo para la meditación y la reflexión, tareas propias de quienes aspiran a la Filosofía.

Oportunidad para los filósofosRecomendaban los clásicos “hacer de la necesidad virtud” y ese consejo nos sirve para orientarnos en estos tiempos difíciles, que afectan a la sociedad global, sobre todo en el llamado primer mundo, sumido en una crisis económica de dimensiones aún no precisas, pero que sin duda repercute de mil maneras en todos los lugares de la Tierra. Se trata en origen de una crisis financiera, pero que está desembocando en una revisión profunda de los porqués de la existencia de los seres humanos y muchos detectan su reconversión en una crisis de valores, propia de un tiempo histórico que registra la caducidad de los sistemas y la necesidad de sustituirlos por otros, desafiando la imaginación y la creatividad.

Obsesión por ser vistoA estas alturas, ésas que todavía llamamos “nuevas tecnologías de la comunicación” han dejado de ser nuevas y se han integrado en nuestras costumbres de manera casi inexorable. Todos, en mayor o menor medida, no es que estemos obligados a servirnos de ellas, sino que hemos llegado a la conclusión de que sería tonto darles la espalda y no aprovechar las innumerables oportunidades que nos brindan.

La nueva Edad MediaEn el último simposio internacional sobre filosofía que Nueva Acrópolis ha celebrado recientemente en Croacia, con la participación de más de quinientos investigadores, procedentes de medio centenar de países en los que se encuentra implantada nuestra Organización Internacional, el tema propuesto era la Nueva Edad Media. Se trataba de comprobar si efectivamente y como algunos pensadores vienen señalando, los signos de los tiempos que vivimos presentan rasgos neomedievales, dado que nos encontramos desde hace algunos años en una fase de transición entre modelos políticos, culturales, económicos, tal como ha ido sucediendo a lo lago de la Historia.

Tener una misiónVivir una época de crisis, como la que nos afecta de manera global, puede ser una gran oportunidad para reconducir nuestra manera de encarar la vida, para volver a hacernos preguntas que teníamos olvidadas, aturdidos por el fragor del materialismo a nuestro alrededor. Quizá por eso se suele repetir que la crisis que padecemos no es sólo económico financiera, sino también moral, de valores. Y ahí se encuentra precisamente esa oportunidad que puede hacernos mejores y también más felices, o más sabios.

La cultura de la pazEn un mundo cada vez más globalizado, en el que el flujo de la información y la comunicación alcanza dimensiones universales, cada vez se hace más necesario encontrar puntos de coincidencia, o de armonía entre las culturas, las religiones, los pueblos, cada vez se hace más evidente la aspiración, también global, de lograr el entendimiento que lleve a la paz.

Lo que dependa de nosotrosNo podemos negar que tenemos a nuestra disposición la mayor cantidad de información que haya podido producir jamás la Humanidad. Cuando pase el tiempo, seguramente se calificará a nuestra época, haciendo hincapié en esa característica que la distingue de cualquier otra etapa en la Historia: la era de las comunicaciones, la era de la información y la comunicación, podrá denominarse en los manuales que estudien las generaciones del futuro.