La más difícil de las eleccionesEs habitual encontrarse con personas para quienes tener que elegir entre una y otra opción constituye no solo una dificultad, sino casi un tormento. Las escasas oportunidades que ofrece la vida de elegir libremente, aun en los acontecimientos más sencillos y cotidianos, van mermando esa capacidad tan humana y tan poco utilizada por muchos humanos.

Filosofía: educación para la vidaInmersos en tantas utopías, hablamos de filosofía, sueños y realidades, hablamos de filosofía. Y hablar de filosofía es hablar de muchas cosas. ¿Una utopía…? Puede ser; porque la filosofía contiene muchos elementos que realizar en un futuro. ¿Un sueño? Porque de una forma u otra, grandes hombres de todas las grandes civilizaciones han soñado con ello. ¿Una realidad? Estoy convencida de que todos los seres humanos, aunque no lo sepan y no tengan un título, son filósofos. Estoy convencida de que cualquier ser humano que se pregunta cosas y que cuando se encuentra a solas consigo mismo quiere saber quién es, ha dado nacimiento a un filósofo.

El difícil arte de elegirElegir es un arte y una ciencia y, en ciertos aspectos, llega a convertirse en el eje de la vida misma. ¿Está todo igual que siempre? Entonces, si es así, podemos afirmar que está peor. Porque el estatismo, la alta de mejoras y de perspectivas en un mundo que es puro movimiento, equivale a un retroceso. Y si aceptamos que las cosas van peor, confesamos la impotencia y la ignorancia para resolver los problemas, para encontrar soluciones válidas y duraderas.

La cortesíaEmpezamos por aclarar que el verdadero sentido etimológico e ideológico de la palabra "Cortesía" nos viene de las antiguas "Cortes", lugares habitualmente usado por los filósofos, artistas, literatos, políticos, economistas, jueces, médicos y, en general, todos los profesionales y personas distinguidas a quienes correspondía tomar las consideraciones y decisiones en un Estado o Reino, en una -al decir de Platón- congregación de quienes, por sus talentos, saberes y habilidades, prestaban un servicio público a la sociedad; los que estaban encargados al Estado, palabra que en la latín se transformó en la "Res pública" (de la costa Pública), de donde viene la palabra "República".

El LaberintoMuchas veces se nos plantean las diferencias que existen entre lo que es mito y lo que es Historia. Y aceptamos rápidamente como Historia todos aquellos hechos que tienen una fecha, que han sucedido en algún lugar determinado de la Tierra y se pueden referir a personajes conocidos; en fin, hechos fehacientes que se pueden creer, por cuanto provienen de historiadores dignos de fe. En cambio, hablamos de mitos como de relatos mucho más fantásticos, imprecisos en el tiempo, difíciles de definir y atribuidos, ya no a personajes históricos y reales, sino a personajes fabulosos que, generalmente, no se sabe siquiera si han existido.

Recuerdos y reminiscenciasEl tema que vamos a tratar es doble, pero no contradictorio, puesto que al hablar tanto de recuerdo como de reminiscencia, lo haremos de una de las condiciones propias de la conciencia humana: la memoria. Así pues, enfocaremos dos tipos de memoria, las que aparecen en el título.

Una nueva filosofía ante la vida y la muerteFilosofía significa "amor a la sabiduría o el conocimiento". Es una ruta iluminada por el sol de la verdad. Todo aquello que no responde a esta característica esencial no es filosofía, sino simple especulación y repeticiones alternativas de lo que otros dijeron, aprovechando las viejas enseñanzas tanto como se alimenta la cuchara y gusta de la sopa en la cual se sumerge.

La cárcel del tiempoA través de estas palabras intentaremos ver qué es el tiempo y por qué nos aprisiona; qué es lo que podemos hacer para no estar siempre atados a un amo duro y cruel, que se suele manifestar en gran cantidad de casos bajo una apariencia pequeña e inofensiva, como los relojes que llevamos puestos.

Aprender a morirLa melancolía del otoño, con sus penumbras lluviosas, con sus celebraciones y homenajes a los difuntos, hace inevitable pensar en la muerte. A nuestro alrededor, la naturaleza se va replegando sobre sí misma, callan los pájaros y caen las hojas, dejando desnudos los troncos de los árboles. Es tiempo para la meditación y la reflexión, tareas propias de quienes aspiran a la Filosofía.

Oportunidad para los filósofosRecomendaban los clásicos “hacer de la necesidad virtud” y ese consejo nos sirve para orientarnos en estos tiempos difíciles, que afectan a la sociedad global, sobre todo en el llamado primer mundo, sumido en una crisis económica de dimensiones aún no precisas, pero que sin duda repercute de mil maneras en todos los lugares de la Tierra. Se trata en origen de una crisis financiera, pero que está desembocando en una revisión profunda de los porqués de la existencia de los seres humanos y muchos detectan su reconversión en una crisis de valores, propia de un tiempo histórico que registra la caducidad de los sistemas y la necesidad de sustituirlos por otros, desafiando la imaginación y la creatividad.

Confianza

La consecuencia inmediata es que nos paraliza, dicen, como productores, como consumidores, como sujetos económicos en suma. No tomamos decisiones que nos pudieran conducir a cambios, a novedades, a proyectos. Pero la crisis de confianza puede ir mucho más allá de la actividad material y afectar profundamente a nuestras relaciones con los demás.

Obsesión por ser vistoA estas alturas, ésas que todavía llamamos “nuevas tecnologías de la comunicación” han dejado de ser nuevas y se han integrado en nuestras costumbres de manera casi inexorable. Todos, en mayor o menor medida, no es que estemos obligados a servirnos de ellas, sino que hemos llegado a la conclusión de que sería tonto darles la espalda y no aprovechar las innumerables oportunidades que nos brindan.