Aspectos filosóficos sobre el almaEl alma es la gran motor de la Historia, ha puesto en marcha a las Civilizaciones y ha hecho posible todas las formas de contacto entre sociedades y culturas

Hablar del alma es hablar del ser humano, tanto para los que piensan que existe como para los que le niegan un asiento metafísico. El tema del alma es el gran motor de la Historia, puesto que la percepción que se ha tenido de su existencia y los planteamientos de vida que ha originado (desde el espiritualismo más ferviente hasta el materialismo más encendido) son los que han puesto en marcha  las Civilizaciones, los que han hecho posible todas las formas de contacto entre sociedades y culturas. A lo largo de la historia del pensamiento, el alma se ha abordado de múltiples maneras, que podrían reunirse en dos principales: el alma como principio de vida y el alma como principio de racionalidad. Ambas posturas no son radicalmente excluyentes entre sí, pero llevan a consecuencias que pueden derivar en antagonismos.

El alma y la vida se han encontrado unidas desde la antigüedad. Se consideraba que un ser estaba vivo en virtud de su "ánima", de su alma. De hecho, cuando ésta abandonaba el cuerpo, era el momento de la muerte. Se deja de vivir porque el principio vital (el alma) deja de estar unido al organismo. Esta concepción del alma trae varias consecuencias: resulta un tanto incomprensible que el alma sea inmortal ¿qué sentido tiene un alma fuera del cuerpo, si es un principio vital? Además, siendo así, el alma no sería una cualidad exclusivamente humana, sino extensiva al resto de los seres vivos y deberíamos hablar del alma de los animales, las plantas. Por otro lado, el alma y la razón también se han imbricado firmemente en toda la historia de la filosofía.

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