La Filosofía: el FilósofoEn este terreno no pretendemos ser originales, sino simplemente nuevos; mientras lo original busca diferir de lo conocido, lo nuevo da vida una y otra vez a los mismos valores esenciales. Por eso Nueva Acrópolis define la FILOSOFÍA como siempre se ha hecho, como "Amor a la Sabiduría", como una necesidad impostergable de alcanzar aquello que nos falta, como la búsqueda de un conocimiento profundo que satisfaga realmente las más agudas inquietudes humanas.

El filósofo requiere la aprobación de su conciencia. Pero, cuidado, no llamemos conciencia a los simples apetitos, a las dudas sin respuesta, a las debilidades, a la sinrazón. Para que la conciencia pueda hablarnos y señalarnos lo que es conveniente o no, antes debe despertar como tal conciencia. Antes uno debe haberse cultivado en el desarrollo de la fortaleza moral, del discernimiento, de la catarsis de los sentimientos.

¿No es evidente que existe, o mejor dicho, tiene que existir, una «Inteligencia Cósmica», que... actúa en todas las cosas, aun en las para nosotros invisibles e inconcebibles? Existe, entonces, un Plan de Acción que se traduce en una Ley Universal... Esta Ley o conjunto de leyes es también llamada «sentido de la vida»; es la dirección del sendero de la evolución.
Jorge Ángel Livraga

PlatónA menudo nos preguntamos qué es lo que merece la pena vivirse, pues muchas veces tropezamos con la ya conocida expresión de «esto no merece la pena». Es como si la vida nos pusiera delante un surtido escaparate en el cual debemos elegir entre aquellas cosas que tienen interés para nosotros, y las que importan poco y nada.

Platon00Hace ya unos cuantos años decía Bacon que «La satisfacción de la curiosidad es, para algunos hombres, el fin del conocimiento». Y hace más de un siglo un gran Maestro agregaba que «Bacon estuvo tan en lo justo al formular esta verdad trillada, como los que la conocieron antes que él lo estaban al Separar la Sabiduría del Conocimiento».

PlatónLa desgraciada deformación de las ideas y de las palabras que las representan, ha hecho que casi siempre se confunda la Filosofía con una actitud pasiva y meditativa, como una fórmula mental que no tiene por qué poner en marcha nuestro cuerpo físico ni influir en nuestros sentimientos.

Valores humanosSi tuviéramos una mentalidad supersticiosa como la que se atribuye a la gente de tiempos arcaicos o a la que vivió en el medioevo, pensaríamos que cuantas desgracias se dan en el mundo constituyen una señal divina, metafísica, algo que quieren decirnos los espíritus de la Naturaleza.

Calidad de vidaComo consecuencia lógica de las exigencias de nuestra civilización tecnológica, fundamentada en la calidad y el rendimiento de sus productos, se han vuelto los ojos finalmente hacia el ser humano, el factor principal de cualquier modelo civilizatorio, tecnológico o no.

PlatónNos interesa aclarar la diferencia que vemos entre convicción y fanatismo para que cada cual pueda juzgarse a sí mismo y a los otros con más precisión. La convicción es un alto compromiso psicológico, intelectual y moral que surge de un convencimiento progresivo y fundado en buenas razones, en pruebas, en experiencias, en modelos y bases de apoyo.

Entre otras muchas enfermedades psicológicas, nuestro tiempo es testigo de frecuentes crisis de indecisión y desconcierto entre la gente. Son muchas las personas que dejan correr la vida en un constante desasosiego producido por no saber qué hacer, ni cómo hacerlo para que los resultados sean efectivos.

El arte de ser siempre filósofoEs un arte prácticamente perdido. Hemos sido criados y educados en el bullicio y en la alienación de un cambio permanente, de una marcha perpetua bajo la amenaza del aburrimiento o de las fantasías de nuestra psiquis.

El miedo al cambioEsta forma de temor psicológico, que llega a tomar posesión de los campos físico y mental en varios casos, se manifiesta también bajo otros aspectos humanos: miedo a la aventura, miedo al riesgo, miedo a perder cosas y aun miedo al éxito.