Acerca de la vida y la muerteAcostumbrados como estamos a ceñirnos a conceptos rígidos y excluyentes, la vida y la muerte se han constituido en dos motivos de preocupación con sus causas específicas. En principio, es la muerte la que produce mayor repulsa y miedo, ya que se adentra en planos desconocidos para nuestra mentalidad, cuando no se la considera como un infinito vacío, una nada sin contenido. De este modo, y por comparación, la vida resulta más aceptable, si bien los problemas que ella conlleva no dejan de conmovernos diariamente y, en algunos casos, llevan al suicidio como solución.

El crecimiento demográficoImposible abordarlo sin recordar a Malthus, quien en 1798 dijo: "Creo que la capacidad de reproducción de la población es indefinidamente mayor que la capacidad de la Tierra para producir los elementos de subsistencia del hombre". Como siempre, este visionario tuvo que soportar las críticas más acerbas, y fue puesto en ridículo cuando el desarrollo industrial en el siglo XIX, la explotación de las grandes reservas en países nuevos y los avances técnicos en cuanto a transporte y conservación de alimentos, pintaron un futuro sonrosado, o por lo menos mucho más benéfico que el esbozado por los llamados "malthusianos".

Nuevo año con un viejo amigoTodos tratamos de empezar el año cerca de nuestros seres queridos, de las cosas mas gratas y preciosas para el corazón. Y desde esta página, quiero también comenzar un nuevo ciclo, junto a mis lectores, de la mano de un viejo y un tanto olvidado amigo: la Filosofía.

No somos tontosEn honor a la tolerancia, que debe ser el factor sobresaliente de la filosofía, me duele tener que escribir así acerca del mundo que nos ha tocado vivir. No soy de los que piensan que este mundo es negativo, y que todo tiempo pasado fue mejor; ni tampoco de aquellos que postergan la felicidad para un futuro que no podemos precisar.

El libre albedríoMucho se ha escrito y se ha polemizado acerca del libre albedrío en el hombre. Los filósofos de todos los tiempos –y los vulgares “opinadores” de siempre- han expuesto todas las posibilidades, o casi todas, al respecto.

Para ser un buen voluntario hace falta...Saber que no siempre se ayuda con objetos materiales, sino que el acercamiento humano, la posibilidad de compartir sentimientos e ideas es, hoy por hoy una de las ayudas más apreciadas en un mundo en que buena parte de la gente se siente sola.

Críticas y buenos ejemplosAunque son muchos –y en muchas oportunidades- los que han hablado de las críticas constructivas y las críticas destructivas, nos atrevemos a disentir en este aspecto, ya que la experiencia diaria nos demuestra que las críticas son siempre destructivas. Y esto no es culpa de la crítica como procedimiento racional, sino de las personas que actúan llevadas por sus impulsos emocionales y subjetivos antes que por la razón y el buen sentido.

miedoVarias veces lo hemos dicho, y no está de más volverlo a repetir: el hombre está enfermo de miedo, y las consecuencias de esta enfermedad se manifiestan en nuevas y peores dolencias que aparecen día a día.

El intelectualismoUna de las tantas enfermedades –y bastante grave- que aqueja al hombre actual es el intelectualismo. De este mal pueden decirse las mismas cosas que otros varios: que ataca a determinados tipos de seres vivos en determinadas condiciones, y que suele aparecer en edades determinadas; no se conoce la causa que lo produce, y los remedios aplicados se encuentran en vías de ensayo, con éxitos y fracasos alternados.

En las nubes...Después de varios días fuera del país, y casi sin oportunidad de recibir noticias actualizadas, regreso por fin en un avión, en medio de gruesas nubes, con una inmensa franja luminosa por encima de ellas.

Dominar la cólera y desarrollar el coraje "Los coléricos tienen su alma en las manos de otros. No importa quién, puede agitarlos, atormentarlos, enloquecerlos." Amado Nervo.

Hace falta una verdadera comunicaciónResulta desconcertante, cuando no molesto, comprobar hasta qué punto de incertidumbre nos llevan las actuales formas de pensamiento, sea en lo social, político, económico, religioso, científico, artístico, filosófico, precisamente en una época que se vanagloria de haber logrado un elevado índice de comunicación y diálogo en buena parte del mundo.