Orígenes mitológicos de las constelaciones zodiacalesMirar al cielo es el quehacer inteligente más antiguo del hombre. Entender el cielo, aprender a leer y escribir en él el presente, el pasado y el futuro. El tiempo está en las estrellas; en las estrellas también los caminos del mar y de la tierra.

Merlín o la era de los diosesAl escoger este tema y enfrentarme con la tarea de enfocarlo, me percaté de lo extenso que resultaría, aun restringiéndolo al aspecto simbólico y dentro de un período de tiempo que no profundizase en las raíces célticas, escandinavas o germánicas de la tradición, ni tampoco se extendiese más allá del siglo XII en las varias interpretaciones y nuevas versiones que aparecieron hasta el siglo pasado con las óperas de Wagner.

La Luna, espejo de lo Femenino Cuando el ardiente sol oculta su incandescente cuerpo más allá de las rojizas montañas, todas las formas de la Naturaleza anteriormente bañadas por sus dorados rayos van perdiendo su esplendor y lentamente se transforman en oscuras sombras, perfiladas por una tenue luz plateada. Es en ese momento cuando en el frondoso bosque comienzan a despertar los hijos de la noche, los búhos y los lobos. Ellos, como fieles servidores, alzan la mirada hacia su señora, la Luna, aquella dama que desde su altar celestial inicia el gobierno de su reino, el reino de la noche y del misterio.

Lilith, la sombra de EvaLilith, aquella que surgió al mismo tiempo que Adán de las manos del Creador es, según el mito, una criatura espontánea y libre, de fascinante belleza, que posteriormente se convirtió en un ente maléfico, en un ser de la oscuridad pero que, en todo caso, guarda en sí, como símbolo, un sentido que la emparenta con la Gran Madre de las civilizaciones antiguas, sobre todo en su aspecto tenebroso.

Pasado y presenteAhora que comienza el año, volvemos a recordar al Jano, el antiguo dios romano, que preside el inicio de un nuevo ciclo. Se le representaba con dos rostros: uno miraba hacia atrás, el pasado, y el otro hacia delante, al futuro. Era el dios de las puertas, pues cuidaba el tránsito a través de los umbrales, lo cual nos recuerda esa puerta del nuevo tiempo que se abre ante nosotros

El Origen del Lenguaje a través de la Tradición y los Símbolos Todo un universo de sonidos nos rodea. Espacios llenos de extraños símbolos fonéticos que emanan de la vida misma, tan naturales para nosotros, que aun formando parte del misterio del ser humano y de toda la Creación, apenas provocan en el hombre impresión alguna en su alma.

El Templo de EdfúEdfú constituye una verdadera fuente de conocimientos sobre el mundo sagrado del Egipto faraónico.

Rostro y Carácter¿Dependemos de nuestro rostro, o éste depende de lo que somos?
¿Los músculos del rostro, la piel, la mirada, pueden acaso traducir lo que somos interiormente?
¿Es posible explicar los cambios y transformaciones del rostro?
¿Sí? Entonces hay que comprender que el rostro está no solamente sometido al tiempo y a las circunstancias, sino sobre todo a nuestro modo de pensar.

Cara a caraLos seres humanos vivimos en continua interrelación. Desde la pequeña familia nuclear hasta la gran familia de la Humanidad, debido a los nexos existentes entre sus componentes, los hombres.

Hacia nuevas dimensiones de la concienciaLa psicología actual, estudiando los estados modificados de conciencia en los que el individuo no está sometido a las limitaciones de los estados de conciencia ordinarios, constata la riqueza interior que estos pueden aportar, cuando no corresponden a tentativas de huida provocadas artificialmente.

Así es, si así os parece… Las proyecciones psicológicasTodos los seres vivos, independientemente de sus diferencias de forma, tamaño o función, se defienden para sobrevivir, para afirmarse, para preservarse y mantener el statu quo que los define como individuos característicos. Se defienden también para seguir existiendo como seres particulares, como grupo y como especie.

Un asunto de naricesTodo ser vivo tiene un olor especial y característico. En la Naturaleza, los seres vivos se perfuman (y perfuman a otros) como una forma muy principal de comunicación. El olor individualiza a los seres vivos. Precisamente por eso, en un acto de información dirigido hacia sí mismo, un animal puede marcar su entorno y sus recorridos con su propio olor, formando así una especie de invisible ruta perfumada, un rastro que le sirve de referencia y orientación en sus desplazamientos, facilitándole el camino de regreso hacia su territorio, su grupo, su colonia o su hogar.