Un Ideal de Vida para el Siglo XXI El hombre de nuestro siglo XXI se ha hecho a la idea de que debe "hacer" todas las cosas nuevas y desde un principio, y así, desde hace tiempo, trata de forjar un Ideal que le ayude a sobrevivir. Sin embargo, y debido a la aceleración de los tiempos que nuestra misma cultura provoca, el hombre del siglo XXI no puede ya perder sus instantes en "inventar" cosas nuevas. Su mismo sentido de practicidad que le lleva a desenvolverse tan bien en el mundo de la materia, debería indicarle la forma de ahorrar energías y atesorar inteligencia en los mundos espirituales. Entonces, para nuestro hombre, se impone un aprovechamiento total de la experiencia habida, en cuanto ella tiene de útil y aplicable.

Año Nuevo... ¿¡Vida nueva!?Cuando se acerca el fin de un año, el fin de un pequeño ciclo dentro de nuestras vidas, suele acometernos el deseo de repasar ese ciclo y las cosas que hemos llevado a cabo durante su transcurso.
Exitos y fracasos pasan rápidamente -demasiado rápidamente- delante de nuestros ojos, de la imaginación, y preferimos olvidar todo prometiéndonos mil mejoras para el próximo lapso que, finalmente, no será muy diferente al anterior.

En el momento precisoEl tiempo no siempre es un recuento de acontecimientos más o menos previsibles, en progresión lineal, sino que a veces acelera su ritmo y se deja interrumpir por lo inesperado, lo que se encontraba fuera de los pronósticos más certeros. La consecuencia es siempre el cambio y sus protagonistas suelen ser aquellos que estaban en el lugar y en el momento oportuno, como fruto de una actitud, abierta a las posibilidades, más ligera y libre que la de los que se aferran a la tarea de tenerlo todo controlado.

La comunicación animal y humanaPero la comunicación no es solo una posibilidad del hombre.
Si antes de entrar en el campo psicológico, nos permitimos, aunque sea brevemente y de modo general, filosofar acerca de la comunicación, habremos de reconocer que hay un mínimo indispensable para que ésta sea posible, y es la existencia de un emisor.
Para que exista la comunicación debe haber, como mínimo, una dualidad. En la unidad no hay comunicación. Uno no comunica, no podría hacerlo. La comunicación existe a partir de dos, pudiéndose incluir o extender, desde aquí, a los varios o a los muchos.

Hacia un nuevo nomadismoEl hombre «se detiene» de su marcha nomádica, no sólo para encontrar un medio ambiente apto, sino porque «encuentra un nuevo tiempo» que andaba buscando. Agotadas y culminadas sus energías físicas, ahora cede el paso a otras más sutiles: las mentales y las espirituales.

El Compromiso HumanoIniciamos un año nuevo, y en todos los órdenes tenemos la inmediata tentación de renovar, limpiar y mejorar todo aquello que nos circunda. Los filósofos también sentimos la necesidad de limpiar nuestro mundo interior, para que las escorias del pasado superado, dejen lugar a las nuevas experiencias que habrán de construirnos hacia un futuro más válido.

¿Casualidad o Causalidad?La angustia y el temor que producen tener que enfrentarse a ciertas realidades desagradables, han hecho que los hombres comparen la vida con un juego de azar: nada está relacionado con nada, todo es una simple casualidad, donde algunos salen ganando y otros perdiendo. Y así, en esta "lotería de la vida", apostamos cada mañana por nuestra suerte y lloramos por las noches cuando la fortuna no nos ha favorecido.

Pensar el futuroVivimos tan sometidos por las urgencias que nos impone el presente que apenas si nos queda tiempo para sobrevolar por encima de las circunstancias y mirar más allá, tratando de avistar qué nos depara el tiempo que aún no ha transcurrido. Con una especie de infantil insensatez, preferimos ignorar que inexorablemente se van a ir produciendo cambios y que el espejismo de nuestra seguridad transitoria podría desvanecerse.

Puerta abierta a la amistadLos hombres de todos los tiempos y de todos los pueblos veneran la amistad como el más grande valor social y moral. Sin embargo, vemos que en nuestros días, para referirse a la amistad, el nombre casi siempre se proyecta al pasado buscando ejemplos o enseñanzas. Pareciera que hoy los seres humanos no tienen referenciales a los que remitirse. Tal como señala irónicamente Schopenhauer, “la verdadera amistad es una de esas cosas acerca de las cuales no se sabe si son ficticias o si existen en algún lugar”.

La Diosa en nosotros (II). Símbolos de lo femeninoEn el silencio de lo inconcebible algo comenzó a vibrar. Fue el primer movimiento, la primera pulsación que instauró el comienzo de la vida.

La Primavera, símbolo de renovaciónHace apenas unos pocos días que ha llegado la Primavera y, jóvenes o no, esta fecha encierra para todos un sentimiento de renovación y esperanza. Así, por lo menos durante un día, imaginamos que las cosas han de florecer, que las cosas han de resultar mejores, que las cosas tienden hacia un futuro que intentamos vislumbrar feliz.

Los vientosLas alturas celestes, región etérea a que están fijados todos los astros, gozan de una paz eterna. Pero debajo de ellos, en la región de las nubes y en la vecindad de la Tierra, residen las tempestades ruidosas, las tormentas y los vientos.
Éstos, divinidades poéticas, son hijos del Cielo y de la Tierra. Hesíodo los llama Tifeo, Astreo y Perceo, pero exceptúa a los vientos Noto, Bóreas y Céfiro, que supone hijos de los Dioses.